Y es que la musa es como ese mágico romance que se que se ventila en las primeras citas. Esa chispa que se enciende con una mirada y donde nada tiene que hacer sentido, pues es el romance mismo el sentido y la razón.
Así es la musa, señora de la creatividad y galardonadora de los que dejamos que nuestros dedos sean llevados por el contagioso sonar de las teclas. Y es que para los que escribimos “al son de la musa”; el sonido del teclado nos hace sentir el Beethoven de la letra.
A veces el tiempo y las palabras no nos alcanzan para dejar escapar ese desafío e inspiración que reposa en nuestros corazones en forma de palabras. Palabras que para el que no las entiende parecen almidonadas expresiones que no resuenan en sus corazones. Pues ellos son ajenos y sólo ven la musa a la distancia.
Pero para los que conocen el sigiloso encanto de la musa; ellos saben que cuando la musa se mezcla con sentimientos es la vos que proclama, la palabra que enternece, la tonada que desafía, la suavidad de unos labios que pronuncian libertad. Pero cuando se mezcla con ocupaciones, necedad y olvido se convierten en cenizas que sólo evocan la presencia de lo que antes fue un fuego.
Eso nos conlleva, señoras y señores artistas a ser participes del desafío más salvaje de la vida y se resume en una palabra…constancia. La constancia para crear, para vivir, para proseguir a pesar de los obstáculos, para volver a crear y seguir viviendo. Sin paréntesis, solo puntos y seguido.
La disciplina y la constancia es quien hacen al artista! Es quien embellece su arte y le pone el verdadero precio a su creación. Es el espiral donde coinciden “renunciar o seguir?” y es en sus vueltas y torcidas donde se define esta apuesta; “renunciar o seguir”!
Y para hacer más difícil esta cuesta, que sólo se gana a punta de constancia; ahora parece que la tecnología ha absorbido lo poco que nos quedaba de paciencia. Ahora hasta las ventanillas de autoservicio preparan el contubernio que pretende dejar nuestra paciencia en esqueletos, mientras nos observan desde lejos con su miradas escarnecedoras.
Ante esto, nosotros, los mortales, a veces llamados “estirpes” de la ciencia, nos vemos en la más temida y postrimería necesidad de desafiar la velocidad de la ciencia con nuestra habilidad para practicar disciplina y paciencia ; esa habilidad que se requiere en la vida para aprender a esperar por aquellas cosa que no puedes acelerar; como es el caso del carácter. Y para eso no nos sirve ni la ciencia, ni la tecnología.
Y no me tomen a mal, no es que aborrezco la ciencia , ni mucho menos la tecnología. Es que al observar me parece que nuestra idiosincrasias como individuos y artistas no lograron evolucionar a misma velocidad que la tecnología. Parece que ahora andamos a tientas tratando de acelerar en microondas procesos racionales de pensamientos que sólo Dios, la búsqueda de la sabiduría, nuestra disciplina y paciencia pueden llevar al máximo de madures.
Para finalizar les hago una pregunta, que no estoy segura si concuerda con toda esta liturgia de palabras. Pero es algo que con recurrencia pienso, especialmente en esos días de lluvia donde cohabito con mis pensamientos. Yo me pregunto, donde están los grandes pensadores modernos? Los patriarcas de aquellas ideas literarias que desafiarán el modo de pensar del simple; mientras hacen festín con el verbo y la grafía . En que punto la necedad exacerbada del simple superó la filosofía de aquellos que bailaban al son de la musa, bajo la tonada del maestro de la mecanografía, la gramática y la letra? Culparemos de esto a la tecnología?
Y es que mejor no lo habría podido explicar el semiólogo Pierre Giraud, al comparar la tecnología y las artes “cuanto más significante es un código, es más restringido, estructurado, socializado; inversamente. Nuestras ciencias y técnicas dependen de sistemas cada vez más codificados; y nuestras artes, de sistemas cada vez más descodificados”.

The article talks about the fast speed technology science vs our ability to practice patience



With discipline and perseverance an artist is made ! It's what embellishes his art and puts the real value on his creation.
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